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Reportaje a la ajedrecista entrerriana Maestra fide (W.F.M.) Marina A. Rizzo

Dedicamos este número a Marina A. Rizzo, una destacada mujer argentina, cuya incansable labor como ajedrecista, docente, autora y difusora del ajedrez esperamos que sirva de ejemplo y guía a las nuevas generaciones de ajedrecistas argentinos.

¿Cuándo aprendiste a jugar al ajedrez?

A los 5 años con mi hermano Marcelo, pero toda la familia sabía jugar y lo hacían por placer y porque no contábamos (por elección) con la “caja boba”. Mis padres nos educaron en base a buena lectura y buena música, piano, guitarra, danza, pintura, mucha naturaleza y política… Crecí en Concordia, Entre Ríos, y el río Uruguay es lo que más extraño aquí en Buenos Aires, además de mis amigos de la secundaria con quienes tomar unos mates salpicados de anécdotas…

¿Qué es lo que más te atrajo del ajedrez?

Yo era una niña muy tímida, apenas hablaba. Tanto era así que algunos creyeron que era muda… Una vez mi madre logró que dijera “agua” cuando tenía sed, en vez de hacer señas, evitando darme el vaso con el valioso líquido… ¡hasta que lo logramos! (ella mi palabra y yo el agua…). Mis hermanos mayores, soy la menor de seis, se enojaron con mi mamá ¡por haberme hecho sufrir!
Creo que en aquella etapa de mi vida eso fue lo que más me gustó del ajedrez: que no tenía necesidad de hablar. Amaba el silencio y lo sigo haciendo. Aún por supuesto no vislumbraba todo lo que aprendería del silencio y del juego de ajedrez, hoy creo que sí.

¿Cómo es tu vida cotidiana?

Comienzo el día haciendo yoga, una rutina que la sostengo desde hace varios años, además de llevar una vida sana en cuanto a alimentación y hábitos.
Leo mucho, ya sea material de educación, coaching, cuentos y novelas. También me gustan mucho los libros que me acercan a mi parte espiritual.
Tengo dos hijos varones, Gonzalo y Camilo de 15 y 10 años. Viven conmigo la mitad de la semana ya que elegí separarme de mi ex marido. Hablando con un poco de humor (cosa que también amo), diría que ¡esa fue una de las mejores jugadas de mi vida!
Trabajé durante casi 15 años en el Plan Municipal de Ajedrez de la Ciudad de Bs.As., pero el año pasado renuncié para dedicarme de lleno a mi emprendimiento privado: el taller infantil de ajedrez “El Caballito de Palermo”. Ahora tengo un equipo de docentes y ajedrecistas que se unieron al proyecto y lo cierto es que estoy muy contenta. Asi pues, mi vida cotidiana hoy se reparte entre ser persona antes que nada y luego trabajar como docente, emprendedora, ama de casa y madre. Quisiera jugar más seguido y esa fue una de mis metas a principios de año, pero la realidad me ha mostrado que primero debo alcanzar otros objetivos en lo profesional y laboral.

¿Cuáles fueron tus primeros logros?

La verdad es que mis primeros logros siempre me sorprendieron y no fuí consciente de ellos. Me empezó a ir bien en las competencias y se generó todo un movimiento alrededor de ello en mi familia, en mi ciudad, en mi provincia. Fui bien acompañada por la gente del club, los dirigentes de aquel momento, mis compañeros de la escuela y sobre todo mis padres y mi familia. Eso fue fundamental para continuar. Con una mirada retrospectiva, creo que lo mejor de mis logros en el tablero fue el permitir acercarme acercarme a personas, circunstancias y lugares maravillosos que poblaron el tablero de mi vida, me hicieron mejor persona más allá de ajedrecista.
Con respecto a los resultados que obtuve, debo decir que nunca fui muy competitiva y eso me jugó en contra para progresar, ya que en algún punto “me daba lo mismo”. Nunca me interesó por ejemplo saber como funcionaba el Elo, ni me puse una meta clara respecto de mi propia carrera. El haber crecido en Entre Ríos tampoco me dio la oportunidad de estar con buenos maestros desde el principio ni frecuentar un club de Buenos Aires con tantos buenos jugadores. Ahora. como docente y directora de mi propia escuela de ajedrez, transmito a los alumnos la importancia de tener metas y objetivos en el tablero y en la vida. Y que la competencia habla de ser competente hacia dentro y hacia fuera.

¿Jugaste en el exterior?

Competí bastante en el exterior pero contaré un poquito más allá de los torneos, porque creo que todas las experiencias para mi fueron conmovedoras: antes, durante y después de cada competencia.
Luego del Argentino Femenino en Posadas, Misiones, quedé empatada en el segundo puesto con Carla Herrera, mi amiga mendocina y hoy madre de un gran ajedrecista, Gastón Needleman. Gané el desempate y me tocó viajar a mi primer Olimpíada en Lucerna, Suiza, 1982, con 17 años. En 1983 fui designada para jugar el Mundial Juvenil Femenino en México. Allí salí octava, y al terminar el torneo tuve la suerte de viajar por la península de Yucatán visitando sitios arqueológicos mayas y aztecas junto a una jugadora colombiana. México me ha marcado mucho también y el contacto con su historia y su cultura fue maravilloso.
En 1984 jugué mi segunda Olimpíada en Salónica, Grecia. En 1985, el Zonal Sudamericano en San Pablo donde obtuve el título de maestra FIDE femenina y en 1986 la Olimpíada de Dubai, Emiratos Arabes.
Luego durante 1988 viví en Suiza junto a mi pareja de ese momento, el GM Daniel Cámpora jugando ambos para clubes de ajedrez de Berna. A él lo contrataban cada año para la temporada de interclubes, facilitándole alojamiento y honorarios. Viajamos por toda Suiza, jugamos también en otros países y tuvimos experiencias muy enriquecedoras. Cuando volvimos a la Argentina, decidí dejar la competencia y no jugué por más de diez años. Cuando volví (de a ratos me agarra la picazón…) tenía tantas ganas acumuladas que me fue bastante bien, mucho mejor de lo imaginado…Gané varios premios femeninos en abiertos importantes e incluso subí mi Elo… Sin embargo, para mi eran más bien “experimentos” conmigo misma en mi relación con el ajedrez y la competencia luego de tantos años de inactividad. Escribí algunos artículos en relación a eso.

En el año 2002 fui a jugar el Abierto Torre de Yucatán, México, y gané el premio femenino. Y en el 2003 fui a Grecia designada por la Secretaría de Educación del GCBA, acompañando a dos alumnas del Plan Municipal al Mundial de sus categorías.

¿Cuáles son tus amistades dentro del mundo del ajedrez?

Viejos amigos del ajedrez y de la vida, con puntos en común desde el amor hacia el juego, la ideología, maneras de vivir y de actuar, están desparramados en varios países y tengo muchos acá. Por suerte apareció Internet y entonces los siento cerca aunque pasen años sin abrazarlos. No me gusta dar nombres pero sí quiero decir que la mayoría de mis amigos vienen del ajedrez y que por lo general son personas con muy buen humor, les gusta jugar, leer, se interesan por todo, son curiosos, llevan una vida sana y son solidarios.
Uno de mis amigos de reciente data, es el hombre que dirige este boletín y debo decir que me ha dejado muy impresionada por su vitalidad, optimismo, buen humor y su agenda plagada de proyectos y sueños con apenas 79 años… ¡Aprovecho para felicitarte, Roberto, por tu labor de difusión de nuestro amado juego y tu eterna juventud!

¿Qué enfoque le das a la enseñanza del ajedrez para niños?

El taller nació en 1992 pero hasta el 2005 lo trabajé unipersonalmente y en forma paralela al Plan Municipal de Ajedrez. A partir del 2006 se unen al proyecto docentes, ajedrecistas y una asesora pedagógica y”El Caballito de Palermo” comienza a expandirse. Tengo la suerte de contar con muy buenos ajedrecistas y docentes a la vez, entre los que destacan los maestros internacionales Virginia Justo y Juan Carlos Hase. Virginia coordina el taller en Vicente López y además, en su rol de psicóloga del deporte, ha dado algunas charlas a padres y estamos comenzando a gestar grupos de entrenamiento con una mirada más integradora. Juan Carlos coordina clases para adultos.
Este año también lanzamos la página web www.caballitodepalermo.com.ar, totalmente renovada que invitamos a visitar para después transmitirnos opiniones y sugerencias. La misma tiene dos secciones diferenciadas para padres y docentes, y una tercera para niños en dos niveles.
En el taller comenzamos con la enseñanza del juego a partir de los 4 años y usamos un método que he ido creando y alimentando con distintas formaciones que integran lo corporal, la creatividad y el juego a las competencias mentales y puramente lógicas. Tenemos sobre todo una orientación formativa y educativa, queremos que el ajedrez ayude al niño a pensar, observar y desarrollar una mirada reflexiva frente a cualquier situación problemática, pero también hacemos mucho hincapié en la formación de valores y actitudes.
Los recursos que usamos son variados: tablero y piezas gigantes, juegos didácticos de PC, canciones, trabajo en cuadernillo, juegos de pre-ajedrez, resolución y creación de problemas. Una vez por mes visita cada grupo la artista plástica María Eugenia Marioni, quien hace los juegos artesanales de ajedrez que aparecen en la página web.
A los chicos les encanta experimentar con distintos materiales y dar rienda suelta a la creatividad. Trabajamos con grupos reducidos, de seis alumnos promedio, y si es más grande lo coordinan dos docentes. Para los que quieran conocer nuestra propuesta ofrecemos clases abiertas los días sábado cada quince días y un espacio de práctica libre para niños el primer y tercer sábado de cada mes, de 10,30 a 12 hs.
Estamos comenzando a hacer algunos torneos para los alumnos. En el último participaron 40 niños entre 4 y 12 años. Eso sí, todos se llevan trofeo porque elegimos premiar que el niño pueda sostener un torneo de 4 partidas, aunque pierda, que aprenda ciertos valores y actitudes propios del buen deportista, y que se permita disfrutar de la competencia más allá del resultado.
También ofrecemos nuestro servicio educativo a colegios privados. Por ahora estamos en dos e invitamos también a esos niños a las actividades en la sede central.
Creo que es sumamente importante ofrecerles a los niños, cuando aún no han ingresado a la escuela primaria, un marco educativo en el que se fomenta su propio pensamiento, de una manera libre y autónoma, dentro del cual siente que puede encontrar las herramientas dentro dentro de sí mismo para resolver situaciones, decidir entre algunas variables y salir adelante. El sistema escolar imperante, con las notas de premio y castigo, considero que no ayudan al niño a confiar en sus propias posibilidades. Se los fuerza a “ingresar” en una dimensión controlada por los adultos porque son los que “saben” y “deciden”. Creo que los niños saben naturalmente muchas cosas que los adultos hemos olvidado y corremos el riesgo de quitarles poder.

Fuera de tu trabajo, ¿a qué te dedicas?

En el 2005 escribí mi primer libro “Mis Primeros Pasos en Ajedrez”, editado por el GM Cámpora desde España. Este año se traducirá al alemán y pronto a otros idiomas, y ahora estoy planificando el segundo. En el 2005 también me recibí de Coach Ontológico y este año empecé a co-supervisar grupos de alumnos en la Escuela de PNL y Coaching. Pronto haré el Practitioner de PNL (programación neurolinguística) y acabo de terminar un curso para emprendedores en San Isidro.
Tomo clases de ajedrez cada quince días con el maestro Eduardo Biagi, estoy haciendo el cuarto nivel de inglés y pronto comenzaré con una asignatura pendiente: aprender escultura con mi amiga Renata dal Bianco, artista plástica que ilustró el libro. Amo todas las expresiones artísticas, hice en mi provincia el profesorado de artes plásticas aunque no lo terminé, y ahora me doy cuenta que quiero darle un cauce a mi necesidad de arte…

¿Qué representó para ti el ajedrez?

Crecí en una familia muy politizada, con ideas de izquierda y revolucionarias y, por vivir en un pueblo chico, sufrimos mucha discriminación. Sobre todo mis padres y hermanos mayores, quienes se quedaron varias veces sin trabajo, sin posibilidad de estudiar en las universidades, o fueron perseguidos. En el ´75 la tristemente famosa “triple A” puso una bomba en mi casa y nos salvamos de milagro. Mis hermanos acabaron yéndose todos a Buenos Aires, de muy jóvenes. Yo fui una de las que más me quedé en aquella ciudad y en parte fue gracias al ajedrez, ya que recibí mucho apoyo y acompañamiento de la comunidad por mis logros deportivos.
Si tengo que decir qué representa para mi, diría que el ajedrez es mi vida. No me imagino mi vida sin el ajedrez. La surca de punta a punta, desde mi niñez hasta hoy. Todas las áreas en las que me muevo están empapadas de ajedrez, todo lo nuevo que aprendo lo relaciono con el ajedrez; vivo pensando en nuevas estrategias que abran nuevas puertas (para mi, mis hijos, mis alumnos, la comunidad) y tratando de no desaprovechar oportunidades que la vida me presenta. Quiero transmitirles a mis alumnos y a los docentes que trabajan conmigo parte de la pasión que siento, estando convencida de que el ajedrez brinda poder y sabiduría a quien lo practica. Enseña a pensar no sólo en las jugadas del tablero sino de la vida, con una mirada siempre reflexiva, observadora y activa. Nos enseña a crear la posición ideal para que nuestros sueños se realicen.

Fuente: semanario digital “Nuestro Círculo” del arq. Roberto Pagura

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